VOLUNTARIADO SRI LANKA 2016

Siempre había soñado con hacer un voluntariado, nunca me había decidido porque todo lo que encontraba era excesivamente caro y estaba en contra de mis principios pagar tantísimo dinero para ir a ayudar, así que después de mucho pensar y mirar, encontré la que iba a ser una de las mayores experiencias de mi vida y ya os digo que, así fue.

Monjes en el templo mirando al mar

En esos años la antigua Ceilán no estaba dentro de mis sueños viajeros, casi no sabía ni situar Sri Lanka en el mapa y esa curiosidad de viajar a un país tan desconocido para mí fue la que me hizo decidir por este voluntariado.

Recuerdo que era abril cuando empecé a hablar con Cooperating Volunteers, los nervios en mi tripa y el miedo de realizar mi primer viaje fuera de Europa sola se apoderaban de mí, pero no se interpusieron en mi camino, lo había decidido e iba a hacerlo así que me compré los billetes de avión para finales de septiembre y desde ese día tuve un nudo en el estómago que aún no puedo explicar…

No sabía lo que iba a marcarme esta aventura, ni lo que iba a provocar en mi esa sensación de estar tan lejos de casa y sola…

Ahora mismo parece que todo esto ocurrió hace mil años, es increíble lo rápido que pasa el tiempo, pero más increíble es ese poder que tienen los recuerdos de conseguir teletransportarte al momento exacto y hacer que un escalofrío recorra todo mi cuerpo mientras veo a mi madre diciéndome adiós con la mano, a través de ese cristal del autobús que me llevaría al aeropuerto. Me sentía bien, me sentía libre, valiente, estaba haciendo exactamente lo que quería hacer (mi padre dirá que es lo que hago desde que nací) pero sí, posiblemente es lo que me ha llevado a ser quién soy.

Después de tropecientas horas de viaje entre autobús, avión, escala en Doha… Por fin subí al avión que me llevaría a Colombo. Mi primera parada en ese país tan desconocido entonces.

VOLUNTARIADO SRI LANKA

Lo que más me sorprendió nada más embarcar eran las azafatas, vestidas con los trajes típicos de Sri Lanka, llenos de colores y enseñando la tripa. Un señor muy simpático y sonriente me ayudó con la mochila, recuerdo que no nos entendíamos nada pero que fue mi primer amigo Cingalés. Nada más acomodarme en el asiento, creo que aún sin haber despegado ya me había quedado dormida. Estaba agotada y nerviosa a la vez. Mi nuevo amigo se encargó de guardarme la cena y todo lo que iban repartiendo durante el vuelo y al despertar fue toda una sorpresa. Quedaban pocas horas para llegar a ese aeropuerto donde me estaría esperando el chófer de la ONG o eso creía yo…

Cuando fui a coger la maleta ya estaba nerviosa porque entre todos los cartelitos no veía mi nombre. Creo que pasaron bastantes minutos antes de que por fin me decidiera a salir a la calle y me pusiera a decir PATRICIA LEÓN en alto… Total que mi chófer estaba echándose la siesta…(cosas normales en Sri Lanka).

Camino de la escuela

Ya por fin me subí al coche y teníamos otras 3 horas de carretera, el viaje de ida me duró desde que salí de casa hasta que llegué con escalas, bus nocturno al aeropuerto y traslado hasta Galle desde Colombo como… 32 horas… Con mi conductor no me entendía casi nada, entre mi poco inglés, su poco inglés y mi cansancio… Intenté dormir hasta que comencé a ver la carretera… Nunca había visto algo así… Palmeras y más palmeras, sol, diluvio, sol otra vez…Tuc tuc por todos los lados, 5 personas en una misma moto, pitos continuamente, pitos de coche no penséis mal… De verdad que ese día fue algo impresionante. Tenía las emociones a flor de piel. Y añadimos que estuve sin poder hablar con mi familia hasta que llegué al alojamiento desde mi escala en Doha, pues es otro punto para destacar.

Una vez allí, me encontré en una casa llena de luz y de alegría. El wifi no funcionaba muy bien pero Janaka y sus hijos salieron a recibirme. Lo mejor de esa casa era mi amigo , nuestro cuidador, nuestro todo. Él limpiaba, nos hacía la comida, la cena y el desayuno. Nos atendía en medio de la noche si estábamos inquietas o si necesitábamos cualquier cosa. Nunca le olvidaré, pero si he olvidado su nombre… ¿Qué es un nombre cuando la esencia de la persona se queda guardada en tu memoria como algo insustituible?

Mi habitación era individual, se encontraba al final del pasillo y era bastante amplia. He de decir que las paredes no casan como en España, es decir que existen huecos entre el tejado y la pared el cual es una vía de entrada para nuestros amigos los reptiles. La verdad que mi    experiencia con los bichitos no me hizo mucha gracia. Ahora creo q es diferente pero claro hay que verse en la situación. Todo el mundo parece valiente imaginando la historia o experiencia de otra persona. Yo no soy una persona muy minchi y prometo que me transformé y me hacía pequeñita por momentos.

Esa noche fue horrorosa, a pesar de mi cansancio estaba tan nerviosa que no conseguía dormir. También me tenía que venir la regla y los ovarios me mataban… Era una mezcla de sensaciones horribles… ¡Putas hormonas!

A la mañana siguiente me puse mi camiseta del voluntariado y bajé a desayunar. Las noches hacen que todo sea más oscuro de lo que realmente es… Una vez en el comedor nos reunimos con Janaka y alguna voluntaria alemana más para organizar la semana. El proyecto que yo había elegido no existía, me dijo que lo habían quitado hacía ya tiempo y que solamente podría trabajar en una clase de educación especial… Al principio mis miedos se apoderaron de mi… El idioma, la falta de formación… Pero una vez allí todo cambió.

Ese primer día me fui con las voluntarias con las cuales me limitaba a yes o no ya que yo no hablaba alemán y el ingles no lo usaban mucho… Pero fuimos a una playa increíble, ¡llena de vacas salvajes! Comimos por ahí y al anochecer nos fuimos de nuevo a nuestra casa.

Los días pasaban, por la mañana íbamos a una clase, por la tarde a una escuela de enfermeras, y alguna otra tarde a un orfanato  dónde podías encontrar niñas de 20 años huérfanas del tsunami o niñas de 4 años … todas ellas recibían la misma educación… No había diferencias entre adultas e infantiles. Me enseñaron a tejer con hojas, a escribir en cingalés e incluso a correr de los lagartos enormes que entraban en la escuela.

En la clase de por las mañanas conseguí que mis niñas se aprendieran la macarena y logramos hacer una conga por toda la clase. Sus profesoras se dedicaban a tomar té y pastas diariamente sin impartir ninguna clase. Otras voluntarias llevaban a las niñas a la piscina. Yo decidí quedarme en el cole con las que no podían ir a nadar. La verdad que recuerdo toda esa experiencia como un sueño…

Viajar sola fue algo increíble, lo malo es que no puedes compartir con nadie todo lo vivido, y lo bueno del mismo modo, es que es algo tan tuyo que ni explicándolo con miles de palabras podrás llegar a expresar lo que realmente fue. Yo tenía pensado quedarme más días, pero luego cambié de opinión y volví antes a España. Eso pasó en mis dos primeros días de acojone y hormonas, pero luego no quería volver…

Por las tardes con el chófer de Janaka hacíamos excursiones, un día fuimos a ver las tortugas, había huevos protegidos y teníamos que ayudar a que las nuevas tortuguitas llegasen al mar, hicimos una caminata por un templo increíble, vimos la ciudad de Galle…Uno de los findes me fui de Safari en solitario, conocí los campos de Té, vi elefantes en medio de la carretera y disfruté de una de las playas más mágicas de Sri Lanka…

Todo esto me regaló este increíble viaje… Lo que no sabía es que la idea de hacer un viaje de voluntariado se da tanto la vuelta que ese viaje acaba ayudándote a ti de tal modo que vuelves siendo otra persona… No puedo explicar con palabras lo que me hizo sentir y lo que siento mientras lo escribo, pero mis ojos no se inundan sino hay magia de por medio…

Ahora vivimos en un momento en que nos pasamos el día viendo a la gente de viaje, en el otro lado del mundo contándonos su día a día, por una parte, es bonito tener todo tan cerca a través de nuestras pantallas, pero por otro lado creas expectativas que te condicionan desde el principio hasta el final de la que debería ser solo y exclusivamente TU AVENTURA.

Lágrimas, risas, sorpresas, personas buenas y no tan buenas, días grises y negros pero fue mi experiencia, esa que solamente yo viví y que por lo tanto es una parte de mí ahora… todo eso me hizo más LIONWANDER que nunca.

Repetiría una y mil veces así que si te estás planteando algo así, no lo dudes y… ¡HAZLO!

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4 comentarios

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